Cómo superar una ruptura amorosa con EMDR

Cómo superar una ruptura de pareja con EMDR
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omo ya he comentado en otras muchas ocasiones, el proceso de cómo superar una ruptura amorosa, es un proceso global, que no solo abarca los síntomas y emociones propias del abandono actual, sino que mueve bloqueos y traumas antiguos.

Una ruptura amorosa es un interruptor que pone en funcionamiento un sistema de alarmas que afecta a todos los ámbitos de tu vida. Por eso he decidido presentar esta vez en el blog una psicoterapia (EMDR) que posee técnicas realmente útiles de desensibilización y sobre todo, de reprocesamiento de la experiencia. Técnicas que te van a ser útiles tanto para salir airoso de tu ruptura de pareja actual como de todos aquellos “abandonos” más o menos olvidados y más o menos traumáticos que seguro has sufrido durante tu vida y que te han llevado a ser un “desparejado” dolorido en la actualidad.

Pero para explicártelo de una manera más profunda, he entrevistado a Bruno Alonso, psicólogo experto en EMDR, con gabinete en Madrid, que aparte de amigo, es una persona que admiro desde muchas perspectivas y que utilizo esta entrada del blog para decírselo públicamente.

Te aconsejo ponerle  mucha atención a la lectura de esta entrevista porque las palabras de Bruno sin duda te van a ser muy útiles cada vez que te preguntes: “cómo superar una ruptura amorosa”.

El Entrevistado
Cómo superar una ruptura de pareja

Bruno Alonso

Psicólogo. Experto en EMDR.
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Agradezco la invitación de mi viejo amigo Roberto Calvo para participar en este bonito proyecto Despareja2. Me ha pedido que escriba una pequeña biografía para que me conozcas. Seré breve, lo prometo.

Me llamo Bruno Alonso y soy psicólogo aunque me considero simplemente un ser humano, un humilde ciudadano del mundo. Los roles profesionales o sociales no nos definen ni nos dicen realmente quiénes somos, ni siquiera nuestra forma de pensar, sino más bien nuestras acciones.

Nací en Madrid hace 42 años y en mi vida he hecho muchas cosas distintas, algunas de ellas relacionadas con la música y la creatividad, que me ayudaron a soñar, crecer y al mismo tiempo llenarme la cabeza de muchas creencias erróneas que yo quise creer sobre mí mismo y sobre la vida. Cuando por fin me detuve (o tal vez fue la vida la que me obligó), miré mi brújula y puse rumbo hacia aquello que para mí era y sigue siendo verdaderamente importante.

Al terminar mis estudios universitarios tenía claro que me interesaba más trabajar directamente con las personas que dedicarme a la investigación académica, y así lo hice, movido por la intuición de que escuchar y comprender a las personas es lo que mejor sé hacer. Me gusta la Psicología que ve los problemas psicológicos como problemas de la vida y oportunidades de cambio y aprendizaje, no como enfermedades mentales.

Me gusta la Psicología que ve los problemas psicológicos como problemas de la vida y oportunidades de cambio y aprendizaje, no como enfermedades mentales

Tengo una hija de cuatro años y una relación de pareja que cada día me enseñan algo nuevo e importante sobre el arte de vivir. Adoro la música por su capacidad de transmitir belleza, sabiduría y emociones. ¿Más cosas?… Practico el yoga y la meditación (menos de lo que me gustaría) para encontrar paz en el día a día y entender mis propias neuras. Mi mayor sueño es que algún día consigamos humanizar el mundo en que vivimos.

¿Qué es el EDMR?

EMDR (Siglas en inglés de “Desensibilización y Reprocesamiento por los Movimientos Oculares”) es un abordaje psicoterapéutico innovador y validado científicamente, que acelera el tratamiento de un amplio rango de patologías. Si bien es cierto que su mayor efectividad se da en el tratamiento del trastorno por estrés post traumático.

EMDR no es una técnica, sino una psicoterapia estructurada, integradora y abreactiva, por su capacidad de producir descarga o liberación de la tensión emocional generada por una experiencia traumática. Incorpora además diferentes procedimientos psicoterapéuticos.

EMDR nace en los Estados Unidos a finales de los años 80 cuando su autora, Francine Shapiro, psicóloga norteamericana, descubrió que los movimientos oculares voluntarios reducían la intensidad de la angustia de los pensamientos y recuerdos perturbadores. Inició una investigación (Shapiro, 1989) con ex combatientes traumatizados en la guerra de Vietnam y víctimas de abuso sexual para medir la eficacia del EMDR. Comprobó que reducía de manera significativa los síntomas del trastorno por estrés post traumático en estas personas.

Esto fue el principio del desarrollo de este método terapéutico, que empezó a aplicarse de forma creciente en todo el mundo hasta el día de hoy.

Actualmente la terapia EMDR está avalada por la Organización Mundial de la Salud y las Guías Clínicas Internacionales para el tratamiento del trauma y hay más de 50.000 terapeutas entrenados en su aplicación en el mundo.

> Cómo trabaja el EMDR

EMDR trabaja sobre la forma de procesar la información a nivel cerebral. Nuestro cerebro dispone de un sistema natural de procesamiento de la información que nos ayuda a integrar las experiencias que vivimos y almacenarlas en el “disco duro” de nuestro cerebro de modo que nos ayuden a adaptarnos al medio y no nos causen problemas.

Sin embargo, los efectos de un trauma psicológico (es decir, una herida emocional causada por un accidente, una agresión, la pérdida de un ser querido, vivir o presenciar un hecho catastrófico, sufrir una humillación, maltrato, etc.) interfieren en ese sistema de procesamiento adaptativo.

Para entender esto, pongamos un ejemplo sencillo. A todos se nos ha “colgado” alguna vez un programa en el ordenador y no ha habido forma de cerrarlo. Pues bien, cuando sufrimos un trauma, sucede algo similar en nuestro cerebro. En ocasiones éste es incapaz de procesar y asimilar adecuadamente la información (sonidos, olores, visiones, pensamientos, asociaciones, terror, vergüenza, ira, indefensión…), por lo tanto se bloquea el procesamiento de esa información y queda almacenada en nuestro cerebro de forma disfuncional. Eso quiere decir que a partir de ese momento, determinados estímulos percibidos que tengan cualquier tipo de asociación con el trauma, desencadenarán un tipo de síntomas que causan un malestar significativo en la persona.

Para entender esto veamos un ejemplo. Una vez un cliente me relató que desde hacía años experimentaba sensación de angustia cada vez que llegaba la noche. Recogiendo su historia, nos dimos cuenta de que una serie de hechos traumáticos de su vida habían sucedido durante la noche: la muerte de su hermano, un accidente grave de tráfico y otros hechos. En algunas redes de memoria de su cerebro, la noche estaba asociada a la angustia, la pérdida, la tristeza. Por lo tanto, a la hora de diseñar el tratamiento, escogimos la noche como una de las diferentes “dianas” para trabajar con EMDR, además de esos hechos traumáticos citados.

En el proceso con EMDR, el terapeuta trabaja con la persona para identificar el origen y los desencadenantes del problema, que por lo general son experiencias difíciles o traumáticas grabadas en forma de recuerdos, creencias, emociones, o sensaciones físicas que a veces se traducen en conductas problemáticas.

> FASES DE LA TERAPIA

La terapia tiene ocho fases que podríamos resumirlas en tres: la primera se basa en recoger la historia del paciente y del problema que presenta para poder conceptualizar bien el caso. La segunda fase, paralela a la primera, se basa en “empoderar” a la persona y dotarla de diferentes recursos (estrategias de relajación, comprensión de su problema, terapia cognitiva, auto-cuidado, etc.) que le permitan afrontar la fase tres, que es la desensibilización y reprocesamiento de las experiencias traumáticas (dianas) relacionadas con el problema que presenta la persona.

Para ello, se aplica un protocolo estructurado en el que se evoca una experiencia traumática en el aquí y ahora desde diferentes niveles cognitivos y somáticos y se aplica estimulación bilateral (EB) a través del movimiento ocular, estimulación auditiva o kinésica (tapping). Esto parece facilitar la conexión entre los dos hemisferios cerebrales y otras estructuras subcorticales como el sistema límbico y el tallo encefálico.

La meta es que el/la paciente procese adecuadamente la información traumática o disfuncional llevándola a una “resolución adaptativa”. A menudo, tras completar el protocolo EMDR la experiencia traumática queda desensibilizada y la persona puede evocarla sin sentir malestar.

Las personas suelen responder muy bien al tratamiento dado que EMDR es un abordaje integrador y centrado en el paciente, que tiene en cuenta su biografía y el origen y factores de mantenimiento del problema, al mismo tiempo que permite que el terapeuta estimule los mecanismos de curación inherentes a la propia persona.

Cómo puede ayudar el EDMR a alguien que esté pasando por una situación de ruptura amorosa?

Para aprender cómo superar una ruptura amorosa, debemos entender su esencia. Una ruptura sentimental implica una pérdida, por lo tanto un proceso de duelo. A veces las rupturas son de mutuo acuerdo y otras veces traumáticas por las circunstancias en las que se dan: una infidelidad, una traición, un abandono sin explicación, un “te dejo por whatsapp”, una situación de maltrato, etc. Esto hace que el duelo se complique y a veces no se pueda elaborar de un modo adecuado, prolongándose excesivamente.

Por lo general sufrimos más cuando nos dejan, es decir, cuando nos sentimos enamorados y no deseamos romper la relación.

Nuestras experiencias biográficas previas y nuestro sistema de apego aprendido en la infancia/adolescencia serán claves en la forma de afrontar una ruptura sentimental.

Si en ese sentido hemos vivido experiencias traumáticas relacionadas con fallecimientos, pérdidas, fracasos, desprotección, el maltrato y/o el abandono, es probable que la ruptura con nuestra pareja desencadene unos sentimientos parecidos que provocan un profundo malestar emocional. A veces eso hace que nos sintamos “enganchados” a la persona que nos ha dejado llegando a sentirnos verdaderos adictos y sin ningún dominio sobre nuestras vidas.

Otras veces una ruptura desencadena una tristeza tan grande que hace que nos abandonemos y nos dejemos de cuidar adecuadamente. Por lo general evocamos continuamente los mejores recuerdos de la relación, los momentos idílicos y a menudo nos enredamos en pensamientos que nos hacen sufrir. Quisiéramos dar marcha atrás en el tiempo y/o cambiar lo que ha sucedido.

El desamor suele dañar nuestra autoestima por esa falta de aceptación y porque a menudo no nos queremos ni valoramos lo suficiente a nosotros mismos.

En una ruptura sentimental, la terapia EMDR ayuda a disminuir la intensidad emocional y a elaborar el duelo. Pero también ayuda a comprender y trabajar sobre el origen y el mantenimiento de esos sentimientos tan intensos. Dado que es bastante cierto el tópico de que la cabeza va por un lado y el corazón por otro.

La investigación parece confirmar que a nivel cerebral, las emociones y los sentimientos se procesan en regiones distintas que la lógica y el razonamiento. Por ejemplo, es muy habitual en relaciones “tóxicas” que han terminado en ruptura, desear volver con la persona que te ha hecho daño a pesar de entender “racionalmente” que esa relación te perjudicaba.

> Un caso real

Recuerdo el caso de una mujer que acudió a terapia porque se sentía completamente enganchada al hombre que la había dejado tras dos tormentosos años de relación. No podía dejar de pensar en él, comprobaba continuamente los estados de whatsapp de su ex y estaba dispuesta a volver con él a cualquier precio, a pesar de los desprecios que este hombre le hacía.

Los recuerdos de la relación la perseguían continuamente. Su tristeza y su miedo a la soledad eran tales que había llegado a pensar en el suicidio.

Cuando trabajamos sobre la sensación de miedo a la soledad, nos dimos cuenta de que estaba conectada con la muerte de su padre, pocos años atrás, a quien se sentía muy unida.

Al no haber elaborado en su día el duelo por el fallecimiento de su padre, se había embarcado en diferentes relaciones sentimentales problemáticas para huir de la tristeza. Lo cual, paradójicamente le había provocado aún más dolor. La solución fue trabajar primero ese duelo, algo que le ayudó a darse cuenta de cómo depositaba en sus relaciones de pareja la responsabilidad (o ilusión) de “salvarla” de la soledad, de ese doloroso vacío. Eso, como es de suponer, la llevaba a elegir hombres inadecuados con los que establecía una dependencia emocional insana.

> El objetivo de la EMDR

El objetivo de la EMDR en un caso de ruptura y/o dependencia emocional sería “desbloquear” el sistema de procesamiento de la información, es decir, ayudar a nuestro cerebro a asimilar la experiencia de la ruptura y aceptarla.

Teniendo en cuenta todo esto, trabajaría sobre diferentes y posibles dianas: Los momentos traumáticos relacionados con la ruptura. Los momentos más “idílicos” de la relación (para desensibilizarlos y quitarles intensidad emocional). Las creencias negativas sobre sí misma de la persona (del tipo “no merezco que me quieran”, “no soy suficiente”, “soy un fracaso”). Las experiencias de apego tempranas relacionadas con el abandono y la desprotección, así como otras experiencias biográficas traumáticas (muertes, desengaños, fracasos…).

Por último, cabe decir que EMDR no sólo trabaja con el pasado, también ayuda a desensibilizar experiencias presentes y futuras, integrando de un modo útil los aprendizajes adquiridos en la terapia.

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